Promoción de las mujeres productoras de karité

Con este proyecto se da continuidad a la labor realizada por ASF-E en Burkina Faso a lo largo de estos años, fortaleciendo las agrupaciones y/o colectivos más vulnerables y potenciando el tejido asociativo desde una perspectiva de género como motor básico y esencial de desarrollo integral y local. Particularmente en este caso, se prioriza el empoderamiento de un colectivo vulnerable como es el de las mujeres en zonas rurales a partir de incidir en el desarrollo económico-comercial local. El proyecto se ejecuta en la Comuna Rural de Tanghin-Dassouri, más concretamente en 22 de los 31 poblados que la constituyen. En un país dónde el 88 % de las mujeres son analfabetas, la cooperativa de producción de karité hace un trabajo notable de producción y comercialización de este aceite para la producción de margarinas y productos cosméticos y farmacéuticos.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Entramos en la recta final


Con el tiempo ya pisándonos los talones, la obra en Tanghin-Dassouri sigue avanzando a buen ritmo, no sin incidentes, claro. Pero nada que con el esfuerzo de albañiles y técnicos no vayamos superando en un excelente ejemplo de trabajo en equipo. Empieza la recta final, pero no quiero encarar los últimos trabajos sin mostraros el estado actual de la obra, así que aquí os dejo unas fotos. Si nada se tuerce, o no se tuerce más de la cuenta, si los militares nos dejan trabajar tranquilos, si la crisis política no sigue haciendo subir los precios y si el equipo, ya cansado tras tantos meses de duro trabajo, sigue dándolo todo, probablemente las próximas fotos ya serán las de final de obra.






Las mujeres de la asociación, también han tenido trabajo, el mes de abril se hizo una formación en técnicas de producción de jabón: jabón corporal, jabón para la vajilla, para suelos,… yo los he probado todos y ¡son excelentes!




martes, 26 de abril de 2011

Entrevista a Salemata. Beneficiaria del proyecto

Salemata, 47 años, madre de 4 hijos. Es la directora del primer turno de mujeres y encargada de organizar los equipos de trabajo en la asociación Ragussi desde 1998. Entró en 1996, cuando todo empezó, siendo una de las primeras mujeres que se incorporó a la asociación. Se declara cristiana y también seguidora de la religión de sus ancestros. Sin estudios previos, se ha alfabetizado a través de los cursos que da la asociación a sus componentes. Como siempre, me recibe con una enorme sonrisa, y se ríe vergonzosa cuando le digo que me gustaría hacerle una pequeña entrevista.


-¿Que representa la asociación Ragussí para ti?
-Es mi independencia, la posibilidad de tener mis propios ingresos sin depender de mi marido, pero también de aportar dinero a la economía familiar y ayudar a mis hijos. Es un espacio donde soy yo misma, aquí no soy solo la mujer “de”, aquí soy Salemata, directora de equipos y parte de ellos, las chicas son mi segunda familia.

-¿Directora de equipos? ¡Menuda responsabilidad!
-Sí, no es sencillo organizar a las mujeres burkinabesas, todas tenemos obligaciones familiares, pero la dirección confía en mí y también las mujeres. Y me gusta porque hago algo útil y porque nos gusta compartir este tiempo entre nosotras, ayudarnos, hablar y por supuesto, trabajar!

-¿Y con la cooperación internacional, también te gusta trabajar?
-Sin la cooperación la asociación no habría llegado donde ha llegado. Seguramente seguiríamos aquí, empezamos sin ella, pero nos ha permitido crecer, tener espacios de trabajo dignos, producir más y mejor.

-Por aquí han pasado los suizos y los canadienses, y ahora nosotros. ¿Qué esperas de nuestra intervención?
-Con los suizos y canadienses pudimos desarrollar nuestra producción de manteca. Con la sala de producción de jabonería y el almacén podremos ampliar el negocio, ya que ahora producimos muy poco por falta de un espacio adecuado. Y podremos venderlo directamente nosotras gracias a las tiendas. Pero lo que más me gusta es que mejoraran nuestras condiciones de trabajo.

-¿Cómo crees que mejoraran?
-A parte de las instalaciones adecuadas, la guardería es muy importante, ahora los hijos de las chicas están todo el día corriendo por todas partes y es peligroso, con los fuegos y las máquinas. Y molestan cuando estamos en clase de formación o alfabetización, porqué quieren estar con sus madres, entran en el aula, lloran y la madre tiene que salir y se pierde parte de la clase.

El vallado del centro es muy importante para tener el certificado de producto biológico, ya que ahora entran los perros y las cabras y éstos podrían contaminar nuestra producción y estropear todo nuestro esfuerzo por conseguir un producto sin contaminantes. Los espacios a la sombra para poder trabajar fuera sin estar bajo el sol y los alojamientos también ayudaran mucho. Hay mujeres recolectoras que vienen a las formaciones desde muy lejos y tienen que quedarse a dormir en el centro, ahora duermen en los almacenes como pueden. ¡Un espacio donde alojarse será genial! Y por supuesto las duchas y los baños también vendrán muy y muy bien.

-¿Y el resto de alojamientos?
-Podremos alojar a los visitantes y turistas, y estos ingresos extras, podremos reinvertirlos en seguir mejorando el centro.

-¿Seguir mejorando? ¿Hasta dónde queréis llegar?
- Mmmm… no sé,  mucho más, quiero que muchas más mujeres puedan entrar en la asociación y se beneficien de lo mismo que me he beneficiado yo. Ahora ya somos más de 1.200 mujeres en la asociación, y esto repercute sobre sus 1.200 hogares ¿Cuántos hijos pueden haber sido? ¿2.000, 3.000, 4.000? ¡Imagínate!
-¡Qué barbaridad!

-¿Te gusta como están quedando los edificios?
-Si ¡me encantan!

-Claro, no me dirás a mí que no te gustan, ¿no? Jajajaja…
-jajajaja… De verdad, de verdad, además de bonito, lo que nos contasteis de cómo funciona todo nos pareció muy práctico.

-¡Gracias! Y gracias por concederme este tiempo.
-No, gracias a vosotros por vuestro esfuerzo y por ayudarnos.

martes, 5 de abril de 2011

Work in progress


Pues nada, aquí la cosa sigue avanzando. A pesar de la movida situación política por la que pasa el país, la gente sigue trabajando duro día a día, y, obviamente, nosotros también.

Los dos edificios van subiendo y ya hemos llegado al nivel de las jácenas ¡por fin! Tras hacer tirar algún que otro pilar, poco a poco hemos ido aprendiendo, ellos la técnica y yo las dificultades de trabajar a estas temperaturas, y ahora el hormigón ya nos sale de maravilla. 








Por otro lado, hemos empezado también con el programa de formaciones de las mujeres del centro, este mes ha tocado formación en “higiene y seguridad en el trabajo”



Y hoy lunes, para celebrar… no sé, que hemos llegado a la mitad de la obra o simplemente porqué apetece, organizo una cena con todo el personal de la obra y el personal local. Cuando empieza a ponerse el sol, recogemos las herramientas, nos sacamos el polvo de encima y nos vamos todos juntos a un makis a cenar. Pollo salteado y cerveza para todos, con la segunda, las lenguas empiezan a soltarse y todo son discursos y brindis. Discursos de agradecimiento por el trabajo, por lo que están aprendiendo, porqué les gusta trabajar con nosotros etc etc. En resumen, peloteo en abundancia, pero nos lo pasamos bien y yo, que les mataría un par de veces cada día, hoy creo que entre todos lo conseguiremos


miércoles, 30 de marzo de 2011

15-01-2011. Cogiendo forma

Tras unos días con la plantilla medio de baja por malarias, entierros en el pueblo y una sobrecarga muscular (de Amidou, que de tan voluntarioso se pasó de la ralla…) Volvemos a estar al 100%. Hemos terminado la excavación del segundo edificio y, del primero, con más ganas que oficio, hemos empezado a subir muros. Sin prisa pero sin pausa, las primeras hiladas han servido para ir mejorando. “Estas juntas son demasiado gruesas. A este mortero le falta agua. Ojo con esto. Ojo con aquello. Hay que ir comprobando que estén bien aplomadas. Etc.” Montar hierro es lo que mejor se les da. Y poco a poco, las cosas van cogiendo forma.





Ya hemos encargado las sillas y las mesas para las aulas de formación, y en cuanto lleguen, empezaremos con la formación en “higiene y seguridad en el trabajo” para las mujeres del centro.

24-01-2011. Inicios


La obra del primer edificio empieza sin más contratiempos. Lunes y martes los dedicamos a poner las rocas y el hormigón de limpieza y empezamos a preparar el hierro para el armado de las zapatas. Le explico al jefe de obra, que es también el ferralla, los planos:

-Ves, esta zapata de aquí corresponde a este detalle de aquí. Ves lo que pone: 2 hierros del 10 y uno del 8 arriba y 2 del 10 y uno del 8 abajo, separados tantos centímetros, estribos del 6 cada 20, etc etc. Lo has entendido? Está claro? Si no me he explicado bien me lo dices y volvemos a empezar, no hay prisa.

-Si si, está claro, ningún problema…

-Bueno, pues empieza y después lo reviso.

Por otro lado, para segundo edificio, empezamos a derribar el molino. 

En el primer edificio hemos terminado el armado de la primera zapata… i no está nada mal. Y yo respiro un poco más tranquilo.

-Ok, montad las otras 4, encofrad, colocad las esperas de los pilares y mañana por la mañana lo revisamos todo antes de hormigonar. Sobre todo, ni una gota de hormigón hasta que yo no de el visto bueno.

Al día siguiente… el espectáculo es dantesco… las esperas de los pilares bailan tanto que creo que se las llevará el viento, los encofrados parecen montañas rusas y los armados tocan la madera por todas partes. Dedicamos el miércoles entero a rehacerlo, todo bien atado, más o menos recto (con estos tableros hay que reconocer que tampoco es fácil) el hierro bien separado de la madera y del suelo.

El jueves, mientras unos hormigonan, los otros empiezan a montar el hierro del resto de zapatas y pilares. Yo sigo recogiendo los restos del molino, que no se acaban nunca. De vez en cuando reviso lo que están haciendo y… no está mal, al menos, aprenden rápido. Más no se puede hacer. Les felicito, después de la bronca que les cayó ayer, suspiran tranquilos… corregimos cuatro cosillas y “palante”!